La Asociación de Fabricantes e Importadores de Bienes de Equipo para la Automoción (AFIBA) considera que la futura revisión de la Directiva europea sobre inspecciones técnicas periódicas debe garantizar la implantación armonizada de las mediciones de número de partículas (PN) y óxidos de nitrógeno (NOx) en todos los Estados miembros de la Unión Europea.

El debate abierto en torno a la Enmienda 13 plantea la posibilidad de que cada Estado miembro decida de forma individual si incorpora o no estas pruebas en sus programas de inspección técnica. Sin embargo, la experiencia acumulada durante los últimos años demuestra que las mediciones de PN y NOx constituyen herramientas maduras, eficaces y plenamente viables desde el punto de vista técnico y económico.

Actualmente, la medición de partículas PN ya se encuentra implantada en Bélgica, Países Bajos, Alemania y Suiza, mientras que otros países europeos han avanzado en

su regulación o preparan su próxima implementación. En conjunto, más de 45.000 equipos de medición se encuentran operativos en el mercado europeo, lo que confirma el elevado grado de madurez de esta tecnología.

Además, los aspectos metrológicos, los procedimientos de calibración, las especificaciones técnicas de los equipos y los criterios de aceptación están claramente definidos en la Recomendación (UE) 2023/688 de la Comisión Europea, elaborada a partir de los trabajos del Centro Común de Investigación (JRC). Esta recomendación proporciona un marco técnico sólido y armonizado que elimina cualquier incertidumbre sobre la aplicación práctica de la prueba.

Los resultados obtenidos en los países pioneros son especialmente significativos. Las tasas de rechazo están estrechamente vinculadas a la antigüedad y al estado de mantenimiento de los vehículos, alcanzando hasta un 20 % en determinadas flotas Euro 5. Asimismo, los datos disponibles muestran una mejora apreciable de la calidad del aire en un periodo relativamente corto de tiempo, lo que confirma la elevada eficacia ambiental de esta medida.

Los expertos coinciden en que una proporción reducida del parque circulante es responsable de la mayor parte de las emisiones contaminantes. De hecho, diversos estudios indican que un pequeño porcentaje de vehículos puede llegar a generar hasta el 80 % de las emisiones de partículas, lo que convierte la medición PN en una de las herramientas más eficientes para identificar y corregir los principales focos de contaminación.

Desde el punto de vista operativo, la implantación de estas pruebas tampoco ha supuesto dificultades relevantes para las estaciones de inspección. El procedimiento se realiza mediante una medición sencilla al ralentí, requiere una formación

complementaria limitada y la inversión necesaria es comparable a la de otros equipos de control de emisiones incorporados en los últimos años.

AFIBA considera que la introducción de la medición de partículas no debería quedar sujeta a decisiones nacionales individuales. Permitir que algunos Estados miembros la apliquen y otros no generaría diferencias de trato entre ciudadanos europeos y entre vehículos fabricados bajo los mismos estándares de homologación, comprometiendo el principio de reconocimiento mutuo y los objetivos comunes de calidad del aire de la Unión Europea.

En cuanto a la medición de NOx, los trabajos desarrollados por el JRC y diversos organismos de investigación europeos han permitido validar una metodología robusta y eficaz, especialmente para detectar fallos en los sistemas de postratamiento basados en AdBlue de los vehículos diésel. Aunque todavía quedan algunos aspectos operativos por perfeccionar, como determinadas condiciones de calentamiento previo del vehículo, la base técnica ya está suficientemente desarrollada para avanzar hacia su futura implantación.

El sector considera que los plazos previstos por la Comisión Europea ofrecen tiempo suficiente para que fabricantes de equipos, estaciones de inspección y autoridades competentes adapten sus procesos de forma ordenada. En este contexto, AFIBA defiende que tanto las mediciones de PN como las de NOx formen parte de una estrategia europea común que garantice criterios homogéneos de control de emisiones en todo el territorio de la Unión.

La asociación entiende que una aplicación armonizada de estas tecnologías contribuirá de forma decisiva a mejorar la calidad del aire, reforzar la eficacia de las inspecciones técnicas y asegurar unas condiciones de competencia y movilidad equivalentes para todos los ciudadanos europeos.