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El PPWR entra en escena: así cambiará el packaging en el sector del equipamiento del motor

El nuevo Reglamento europeo de envases ya es aplicable y obliga al sector de automoción a revisar, desde ahora, cómo diseña, compra, utiliza y gestiona sus embalajes. La reducción del sobreembalaje, la reciclabilidad, el contenido reciclado y la reutilización marcarán especialmente el horizonte de 2030.

El sector del equipamiento y recambio del motor afronta una nueva etapa en materia de packaging. Desde el 12 de agosto de 2026 es de aplicación general el Reglamento (UE) 2025/40, conocido como PPWR (Packaging and Packaging Waste Regulation), que establece un nuevo marco europeo para los envases y sus residuos.

La norma afecta a todos los envases, independientemente del material y del sector en el que se utilicen, por lo que su alcance llega también a fabricantes, importadores y distribuidores de recambios, accesorios, herramientas y equipamiento para talleres y profesionales de la automoción.

Aunque algunas de las obligaciones más relevantes se aplicarán progresivamente hasta 2030, el cambio regulatorio ya está en marcha. La Comisión Europea señala que las nuevas reglas buscan reducir la generación de residuos, mejorar la reciclabilidad y fomentar la reutilización, mientras que España deberá aplicar el Reglamento junto con las disposiciones del Real Decreto 1055/2022 que sigan siendo compatibles.

Del embalaje necesario al embalaje optimizado

Uno de los principales retos para el aftermarket será revisar el concepto de “envase necesario”.

Un recambio puede llegar al taller dentro de una bolsa, una caja individual, material de protección, una caja de transporte, film y, finalmente, un palé. El PPWR introduce medidas destinadas a limitar los envases innecesarios y el espacio vacío, lo que obligará a revisar soluciones de packaging que hasta ahora se han considerado estándar.

Para el sector, esto puede traducirse en proyectos de rediseño de cajas, reducción de materiales, eliminación de capas innecesarias y optimización del volumen de transporte.

La cuestión ya no será únicamente cuánto cuesta una caja, sino cuánto material utiliza, qué porcentaje reciclado incorpora, cómo puede reciclarse y qué impacto tiene durante todo su ciclo de vida.

El plástico, uno de los grandes focos de atención

El Reglamento establece objetivos mínimos de contenido reciclado para los envases de plástico. Para determinadas categorías de envases plásticos, el objetivo general llega al 35 % de contenido reciclado en 2030, aumentando posteriormente hasta el 65 % en 2040.

La medida puede tener especial incidencia en elementos habituales en la distribución de recambios y equipamiento:

  • Bolsas de plástico.
  • Films estirables y retráctiles.
  • Blísteres.
  • Bandejas y protecciones.
  • Cajas y componentes plásticos.
  • Flejes y determinados elementos de embalaje de transporte.

Esto plantea un reto para fabricantes y distribuidores: asegurar el suministro de material reciclado que mantenga las prestaciones técnicas necesarias para proteger piezas y equipos durante almacenamiento y transporte.

Por ello, la adaptación al PPWR no debería plantearse como un cambio exclusivamente de packaging. También puede afectar a compras, homologación de proveedores, especificaciones técnicas y contratos de suministro.

El transporte abre la puerta a los envases reutilizables

El ámbito B2B presenta además una oportunidad.

El PPWR establece objetivos de reutilización para determinados envases de transporte y venta. En determinados flujos, esto puede favorecer la sustitución progresiva de soluciones de un solo uso por cajas, contenedores, bandejas y otros sistemas reutilizables.

Para una cadena habitual del aftermarket —fabricante, plataforma logística, distribuidor y taller— los sistemas retornables pueden tener especial sentido cuando existe un flujo recurrente entre los mismos operadores.

El cambio podría ser especialmente interesante en circuitos logísticos cerrados, donde una caja reutilizable puede realizar numerosos viajes en lugar de convertirse en residuo después de una única entrega.

El e-commerce tampoco queda al margen

La evolución del comercio electrónico de recambios y accesorios añade otro elemento de presión.

El Reglamento contempla también el embalaje utilizado para transportar productos vendidos a distancia. Esto obliga a prestar atención a situaciones habituales en las que un producto relativamente pequeño se introduce en una caja considerablemente mayor para facilitar su preparación logística.

La optimización del packaging puede convertirse así en una cuestión simultáneamente ambiental, económica y logística: menos material significa potencialmente menos residuos, pero también menor volumen almacenado y transportado.

¿Quién es responsable?

Para el sector del equipamiento del motor existe una cuestión especialmente importante: determinar quién tiene la consideración de productor.

No es lo mismo fabricar un producto en España y venderlo a un distribuidor que importar un producto de un tercer país y comercializarlo posteriormente en España.

Esta cuestión adquiere especial relevancia en el caso de los importadores y distribuidores, ya que el Reglamento establece responsabilidades específicas para los operadores económicos.

MITECO ha publicado en agosto de 2026 una nota interpretativa sobre la definición de productor conforme al Reglamento, precisamente en el momento en que comienza su aplicación.

La trazabilidad gana importancia

La adaptación tampoco termina en cambiar una caja o una bolsa.

Las empresas tendrán que disponer de información suficiente sobre los envases que ponen en el mercado. En España, MITECO establece que los productores deben comunicar anualmente la información relativa a los envases puestos por primera vez en el mercado español.

Para los envases comercializados durante 2026, el plazo de reporte está fijado entre el 1 de enero y el 31 de marzo de 2027.

Esto hace recomendable que las empresas del sector puedan identificar y cuantificar sus envases por materiales, formatos y flujos comerciales.

2030 ya no está tan lejos

Aunque muchas empresas están poniendo el foco en 2030, esperar hasta entonces puede ser arriesgado.

La Comisión Europea confirma que las medidas sobre reducción de residuos, determinados formatos de plástico de un solo uso, reutilización, contenido reciclado y reciclabilidad tendrán una aplicación progresiva, con hitos importantes a partir de 2030.

Además, algunos requisitos técnicos todavía dependen de actos delegados o de ejecución que concretarán la aplicación práctica del Reglamento.

Por eso, para fabricantes, importadores y distribuidores de equipamiento del motor, 2026 debería ser el año de diagnóstico y planificación, no el año de esperar.

Cinco pasos para empezar a adaptarse

Una empresa del sector puede comenzar con una auditoría relativamente sencilla:

1. Identificar todos los envases.
Desde la caja individual hasta el film de paletizado.

2. Medir.
Peso, materiales, dimensiones, cantidades anuales y proveedores.

3. Identificar los puntos críticos.
Especialmente plásticos, multimateriales, sobreembalaje y envases difíciles de reciclar.

4. Revisar la cadena de suministro.
Preguntar a los proveedores por contenido reciclado, reciclabilidad, composición y documentación técnica.

5. Diseñar el plan 2030.
Determinar qué referencias pueden mantenerse, cuáles necesitan rediseño y dónde puede implantarse packaging reutilizable.

Una obligación que puede convertirse en oportunidad

El PPWR supone una nueva carga regulatoria para el sector, pero también puede abrir una vía para mejorar la eficiencia.

Un embalaje que utiliza menos material ocupa menos espacio. Una caja reutilizable puede reducir residuos en circuitos cerrados. Un diseño más compacto puede reducir costes logísticos. Y una mayor utilización de material reciclado puede reducir la dependencia de materias primas vírgenes.

La clave estará en dejar de considerar el packaging como un elemento puramente operativo y empezar a gestionarlo como una parte estratégica del producto y de la cadena de suministro.

Para el equipamiento del motor, el mensaje es claro: el PPWR ya ha comenzado. 2030 será el siguiente gran hito, pero la adaptación empieza ahora.