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China mantiene su apuesta por la inversión extranjera y acelera en sectores estratégicos

La llegada de nuevas empresas extranjeras aumenta un 5,3% en el primer semestre de 2026, mientras la inversión destinada a actividades de alta tecnología crece un 33,2%.

China continúa avanzando en la apertura y modernización de su entorno empresarial, con especial atención a la inversión extranjera vinculada a la innovación, la tecnología y los servicios de mayor valor añadido.

Los últimos datos correspondientes al primer semestre de 2026 muestran una evolución especialmente significativa: entre enero y junio se registraron 31.617 nuevas empresas con inversión extranjera en China continental, un 5,3% más que durante el mismo periodo de 2025. Además, alrededor de 4.800 compañías extranjeras que ya operaban en el país ampliaron sus inversiones.

Aunque el volumen global de inversión extranjera efectivamente utilizada se situó en 402.140 millones de yuanes, un 5% menos interanual, el comportamiento por sectores refleja una tendencia diferente. La inversión dirigida a industrias de alta tecnología alcanzó los 170.330 millones de yuanes, con un crecimiento del 33,2%.

Este segmento representa ya el 42,4% de toda la inversión extranjera utilizada, frente a una proporción considerablemente menor un año atrás.

Tecnología, innovación y servicios ganan peso

La evolución de estos indicadores confirma que el atractivo de China para el capital internacional no se limita al tamaño de su mercado. Cada vez adquieren mayor protagonismo ámbitos relacionados con la manufactura avanzada, la transformación digital, la investigación y desarrollo, los servicios profesionales y las tecnologías vinculadas a la transición verde.

Para las empresas españolas, esta evolución resulta especialmente relevante a la hora de analizar oportunidades de colaboración, implantación o expansión en el mercado chino. La transformación de la estructura productiva del país está generando nuevos espacios para empresas con capacidades tecnológicas, industriales y de servicios especializados.

Un marco regulatorio en evolución

La apuesta por atraer inversión extranjera está acompañada de nuevas medidas destinadas a mejorar la gestión de las operaciones internacionales y facilitar la actividad empresarial.

Desde el pasado 1 de julio está en vigor un nuevo marco regulatorio para las inversiones en el exterior, que incorpora aspectos relacionados con la gestión de las operaciones, la prestación de servicios a los inversores, la prevención de riesgos y las responsabilidades de las empresas.

En paralelo, las autoridades chinas están trabajando en una nueva etapa de reformas en materia cambiaria, con especial atención a la inversión directa y a la financiación transfronteriza. Aunque todavía quedan por concretar algunos detalles, estas reformas apuntan hacia una evolución progresiva de los mecanismos de gestión de los movimientos internacionales de capital.

También destaca el nuevo plan de acción destinado a estabilizar la inversión extranjera en China, que contempla 15 medidas relacionadas con el acceso al mercado, la facilitación de inversiones, la financiación, la reinversión, la I+D, las transferencias de datos y la gestión administrativa.

Guangdong, un foco especialmente relevante

La provincia de Guangdong también está reforzando su estrategia para atraer y desarrollar actividad internacional en el sector servicios.

El plan presentado en junio identifica áreas prioritarias como el comercio de servicios, la logística, las finanzas, la tecnología, los servicios profesionales, la atención sanitaria y el turismo.

Para las empresas extranjeras, este tipo de iniciativas regionales resulta especialmente importante. La realidad empresarial china presenta grandes diferencias entre provincias y ciudades, por lo que conocer las políticas y programas impulsados a nivel local puede ser tan relevante como analizar el marco nacional.

Implantarse en China requiere una planificación adecuada

El crecimiento de la inversión extranjera también pone de relieve la importancia de contar con una estructura sólida desde las primeras fases de implantación.

Tras constituir una sociedad en China, las empresas deben abordar distintos procedimientos fiscales, contables y bancarios antes de entrar plenamente en su dinámica operativa. La configuración de los sistemas contables, la relación con las autoridades fiscales y la elección de las cuentas bancarias adecuadas son algunos de los aspectos que requieren una planificación previa.

Esta dimensión operativa cobra todavía más importancia cuando la inversión forma parte de una estrategia internacional más amplia o cuando existen varias filiales y jurisdicciones implicadas.

La diligencia financiera, clave en las operaciones transfronterizas

Las operaciones de adquisición y expansión internacional requieren asimismo una especial atención a la diligencia financiera.

Cuando una operación involucra compañías de diferentes países, las diferencias en criterios contables, fiscalidad, monedas y sistemas de información pueden dificultar la comparación de resultados y la valoración de la empresa.

Una revisión financiera adecuada permite identificar cuestiones que pueden pasar desapercibidas en una primera aproximación a la operación: desde diferencias en el reconocimiento de ingresos o en el EBITDA hasta saldos entre compañías del grupo, efectivo restringido o determinadas partidas que pueden tener un tratamiento similar al de la deuda.

Más allá del impacto sobre el precio de adquisición, detectar estas cuestiones antes del cierre puede facilitar posteriormente la integración de las compañías y la elaboración de información financiera consolidada.

Oportunidades para las empresas españolas

La evolución de la inversión extranjera durante los primeros meses de 2026 dibuja un escenario de oportunidades, pero también de mayor especialización.

China continúa siendo un mercado de enorme dimensión y está orientando una parte creciente de su capacidad de atracción de capital hacia sectores tecnológicos, industriales y de servicios avanzados. Para las empresas españolas, este contexto puede favorecer nuevas vías de cooperación, inversión y desarrollo empresarial.

Desde AFIBA consideramos especialmente relevante seguir de cerca estos cambios y facilitar a las empresas una mejor comprensión del entorno económico y regulatorio chino. Conocer dónde están surgiendo las oportunidades y, al mismo tiempo, entender los requisitos necesarios para operar con seguridad y eficacia resulta esencial para construir relaciones empresariales sostenibles entre España y China.